NUTRICIÓN, SALUD

La diferencia alimentaria entre el rico y el pobre

La forma más común con la que solemos medir la desigualdad entre un pueblo es a través de los ingresos que percibe una familia. Solemos decir que la franja entre los ricos y los pobres es calculada por su poder adquisitivo, y a su vez, por la capacidad de comprar la canasta básica.

Pero hoy en día una nueva franja está surgiendo entre los segmentos socioeconómicos, y está basada en la calidad de alimentos que consumen.

Hoy en día podemos la gente es más consciente de la importancia de comer saludablemente. De hecho, se ha encontrado que el número de personas en Estados Unidos que solían consumir alimentos de mala calidad ha descendido de un 56 a un 46 por ciento.

Pero si hacemos la separación de la calidad de comida teniendo en cuenta el poder adquisitivo, entonces la historia es totalmente diferente.

Las personas con mayor poder adquisitivo están comiendo mejor que nunca, mientras que las personas con menor poder adquisitivo han aumentado su consumo de comida chatarra.

Durante años, investigadores han entrevistado a una gran cantidad de personas con el fin de conocer su hábitos alimenticios. Para dicha investigación se utilizó el índice del sistema de la American Heart Association (abreviado como AHA). la dieta ideal de la “AHA” incluye una gran cantidad de frutas, vegetales, nueces, granos pescado y mínimas cantidades de azúcar, sal, carne procesada y grasas saturadas.

Las personas que no cumplían con por lo menos el consumo de dos de estos alimentos se consideraba que tenía una dieta pobre. Aquellos que cumplían con un 80 por ciento de los alimentos considerados como saludables, se consideraba su dieta como intermedia.

Sorprendentemente, solo menos del 2 por ciento de la población logró cumplir con la dieta “ideal” acorde a los estándares.

Por otra parte, se encontró que este suceso se vinculaba a ciertos criterios en cuanto a poder adquisitivo. Las personas con bajos ingresos – aquellos que hacen menos de $30,000 solares al año y constituyen una familia de cuatro – suelen comer de forma más menos saludable. Solo el 38 por ciento de las personas con un ingreso bajo manejan una dieta con un nivel intermedio, en contraste a las familias con ingresos altos, donde el 62 por ciento suele llevar una dieta intermedia.

Entonces, podemos resumir que el poder adquisitivo juega un rol importante al momento de elegir el tipo de alimentos que consumen las personas, sin embargo, es importante poder considerar otras variables como la educación y la accesibilidad a alimentos más saludables.

Tanto la difusión del mensaje de una alimentación más sana debe de ser difundida de igual forma que la posibilidad de las personas por mejorar su alimentación, pues, sin la debida información y las herramientas necesarias, será muy difícil reducir la brecha de la diferencia alimentaria entre ricos y pobres.

 

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Chrystian Yepiz
Amante del deporte y el ejercicio, con un gran espíritu geek y emprendedor.